¡SALIMOS EN THE NEW YORK TIMES!

Una mañana de septiembre de 2022 recibí varios mensajes de amigas repartidas por el mundo diciendo: ¡sales en el New York Times!

Todo empezó unas semanas antes, cuando una chica joven visitó la tienda y me pidió hacer unas fotos para un reportaje que estaba preparando para el prestigioso periódico sobre Sitges. Dijo que le había gustado mucho mi negocio por ser del tipo que se mantiene en el tiempo, pero la verdad es que no le di demasiada importancia y guardé la anécdota para mi familia que se la tomó a broma. No les culpo, son muchas las anécdotas que me han pasado estando cara al público, suficientes como para escribir un artículo también.

Pero esta vez iba en serio, y como prueba me mandaban por email fotos del periódico donde no solo se hablaba de Tea Costurea (o Tea Costurera como escribió) sino que se acompañaba de ¡una foto mía! Nunca pensé que aparecería en un periódico de mayor alcance que el de mi pueblo!!!

Belén Robles atiende a aficionados al punto y a la costura doméstica en Tea Costurea

"En el pueblo aún hay tiendas que venden cosas que han desaparecido de la mayoría de las ciudades, como en Tea Costurea, donde Belén Robles atiende a aficionados al punto y a la costura doméstica."
— Maria Contreras Coll para The New York Times.

El pueblo costero Español al que siempre quieres volver

Por si os interesa leer el artículo completo está publicado en su web: https://www.nytimes.com/2022/09/06/travel/sitges-spain.html y os reproduzco a continuación un fragmento ya traducido:

Sitges, justo al sur de Barcelona, tiene 17 playas y un encanto tranquilo y atemporal que atrae a todo tipo de visitantes a regresar año tras año.
Por Alexander Lobrano | Publicado el 6 de septiembre de 2022

Al salir de la bonita y pequeña estación de tren de Sitges en una soleada mañana de domingo, respiré hondo y me eché a reír. Desde que visité por primera vez este pueblo costero español, a media hora en tren al sur de Barcelona, hace 40 años, es un destino que invariablemente me ha hecho feliz.

Después de casi dos años y medio sin venir a causa de la pandemia, fue un alivio eufórico estar de vuelta. Por suerte, casi nada había cambiado en mi ausencia. Explosiones de fucsia de buganvillas caían en cascada sobre las vallas junto a las vías del tren, y la plaza frente a la estación seguía a la sombra de palmeras robustas y esbeltos tamarindos. Al otro lado de la calle, las palomas picoteaban las migas del desayuno en la acera alrededor de cafés y bares, y las banderas catalanas amarillas y rojas ondeaban al viento desde las barandillas de los balcones sobre nuestras cabezas.

Puede que el turismo sea su principal industria, pero Sitges no ha perdido su autenticidad. El verdadero carácter del pueblo se encuentra en sus calles secundarias, donde aparecen negocios que han desaparecido en la mayoría de otros lugares: mercerías para aficionados al punto y la costura, papelerías, tiendas de juguetes, junto a bares de tapas de barrio donde todo el mundo se conoce.

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